El martes 3 de septiembre comencé el recorrido por los atractivos turísticos de Cusco. El lugar elegido: el Valle Sagrado de los Inkas.
Salí con el tour que duraría todo el día a eso de las 8 de la mañana. El guía, José Aguilar (no el detestado ex presidente de River) nos fue explicando el paisaje que íbamos recibiendo desde el bus. Era espectacular. Se veían las montañas (apis, en quechua) con terrazas de cultivo, respaldadas por picos nevados que se extendían junto con el Río Urubamba, Vilcanota o Wilcamayo (río sagrado en quechua), que nace entre Cusco y Puno, cruza todo el Valle Sagrado y fluye en el Amazonas.
José nos explicó que en Perú se cultivan más de 3000 variedades de papas, más de 3000 variedades de batatas y unas 55 variedades de maíz.
No todas las especies de papas son para alimentarse. Aquellas que crecen a mas de 4mil metros de altura tienen en su componente un ácido que genera toxicidad a la papa, salvo que sea tratado en un proceso de deshidratación. Y es el que actualmente utilizan para convertirlas en alimentos de las alpacas y llamas que habitan la zona.
PISAQ
 |
| Terrazas de Pisaq |
El primer sitio arqueológico que visitamos fue el yacimiento ica de Pisaq. Ubicado a 2900 metros de altura, Pisac es un ejemplo de ingeniería para el manejo de tierras y agua. Fue utilizado por los incas para expandir la producción agrícola. Cómo? Ampliando la capacidad de producción en las montañas más allá del piso fertil que tenían abajo de las mismas. Construyeron terrazas de cultivos en la altura, para así poder producir más. Pero esta estrategia necesitaba de tácticas de riego de las terrazas. Detrás de Pisac se encuentran glaciares que los incas aprovecharon para traer el agua hasta la terraza más alta. En época de lluvias, luego de la siembra, el agua alcanzaba la terraza más alta, y luego por ley de gravedad, el agua continuaba cuesta abajo hacia el resto de las terrazas, generando el riego natural necesario para poder cultivar la producción.
Las terrazas están perfectamente diseñadas de manera homogénea. Además, en Pisaq se observan vestigios de lo que fue el área de viviendas de los inkas trabajadores.
Camino a Urubamba pasamos por Calca, donde pudimos visualizar terrenos de cultivo endozados a la montaña. Algo que no permite el uso de maquinaria agrícola tradicional para trabajar la tierra. El guía nos contó que hasta 1969 las tierras correspondían al hacendado. El gobierno militar de esa época, a través de una acción socialista, modificó esa norma, comenzando a adjudicar las tierras a los campesinos. Pero el problema fue que los campesinos sabían trabajar la tierra, no administrarla, algo que generó una gran crisis por ese entonces en Perú, y que generó el nacimiento de las cooperativas agrarias en el país. Algo que hoy ya no se practica. Las comunidades vecinales trabajan sus tierras y venden la producción a empresas.

En estas zonas rurales es muy común observar arriba de los hogares unos toros. Son protectores del hogar que se colocan por única vez cuando se termina de construir el techo de la casa. Los dos toros de cerámica simbolizan la fuerza trabajadora (que realizan el padre y la madre), y están acompañados de dos botellitas de vidrio: una con agua bendita y la otra con chicha o vino.
Ollantaytambo
Luego de la parada para el almuerzo (yo la única sudaka que se había llevado su propia comida para no ir al restaurant) nos dirigimos al hermoso pueblo de Ollantaytambo (que significa "lugar de descanso de Ollanta" -cacique que tuvo un romance con la hija de Pachacútec).
Durante el incanato, Pachacútec conquistó la región y construyó un pueblo y centro ceremonial que aún hoy es habitada. Cuenta también con terrazas como en Pisaq, pero no de producción sino de retención en caso de sismos.
Lo extraordinario de Ollanta es su dimensión arqueológica. En una de las montañas hay labrado un inca, que representa el punto exacto por donde pasa el Sol y que los incas idearon para diferenciar los equinoccios y solsticios.
En el sitio arqueológico se puede ver el tempo del Sol y Tempo de la Luna, con piedras que los incas trajeron cruzando el río Urubamba y que por la distancia y el peso de la piedra, resulta una locura verlas instaladas cerca de la cima de la montaña. Trabajo que dicen debe haber llevado unos 1000 años y que realizaban con su propia fuerza, un sistema de rampas y sogas.
Chinchero

Finalmente, visitamos el mercado y sitio de Chinchero. Nos recibieron unas mujeres locales que nos enseñaron el arte del tapizado, las diferencias entre las lanas de oveja, oveja bebé y alpaca, y la creación de los col
ores a través de la tintura de las lanas que lavan con detergentes naturales y que tiñen con hierbas naturales también.
Llegamos al sitio arqueológico de Chinchero a eso de las 17.30 hs, ideal para poder apreciar el atardecer desde lo que en la época incaica fue la hacienda real de Túpac Inca Yupanqui, así como un templo colonial.
 |
| Atardecer en Chinchero |
Regresamos a eso de las 18.30 a Cusco, justo para comenzar con mi jornada laboral del día. Repleta de información y con los ojos estupefactos de tanta belleza e inteligencia que supieron tener los incas, y que por suerte aún, podemos apreciar e intentar comprender.