viernes, 30 de agosto de 2013

Ciudad Inka. Por fin Machu Picchu

Eran las 4 am y sonó el despertador en la habitación del pueblo de Aguas Calientes. Por suerte ya tenía todo armado. Había que abrigarse y bajar a la recepción donde nos encontrábamos todo el grupo. Salimos 4.30 ocho de los once chicos (tres decidieron hacer el camino en bus).
Agarramos las linternas (en realidad, todos tenían las linternas que se ponían en la cabeza y facilitan la visión.. yo agarré mi linterna común) y salimos por el pueblo para comenzar la subida hasta la base de Machu Picchu.
Lamento no tener fotos de todo este tramo. Amo mi cámara reflex pero para varios de los momentos en que estabamos caminando por las montañas, subiendo piedras, lo mejor sería tener una cámara chica y fácil de guardar.

Y mi estado durante la subida durante esa hora y media no era el mejor. Con campera, poncho, mochila debajo del poncho, la lluvia, las luces de las linternas que nos iluminaban... parece todo muy simpático a la lectura. Pero si le sumamos los 3 días previos de actividad física y los mil gigantes escalones que nos separaban de la base, podemos decir que me encontraba en un "hermoso infierno" (como leí en las crónicas de otro bloggero).
Se tarda unas dos horas aproximadamente subiendo, a diferencia de los 25 minutos que tarda el bus. Admito que me acordé de las madres de todos los inkas, pero la satisfacción de ver que por fin había algo más que un sinfin de escalones cuando llegué, me hizo olvidar de todo el sufrimiento y fatiga que volví a tener luego de mis ataques de bronco espasmo de pendeja.


Como suponíamos, el día no era el mejor por la mañana. Había mucha niebla y era dificil ver el amanecer, y las montañas. Pero tenía su encanto. Nos encontramos con Amoroso en la entrada y comenzamos un tour por los principales lugares sagrados de Machu Picchu (que significa "montaña vieja" en quechua). Realmente es increíble. Pensar que venimos con la eduación europea en donde los griegos, los romanos fueron los principales ingenieros y creadores de sistemas ferroviarios, hidráulicos.. Uno ve esa inmensidad montada sobre montañas de unos 2490 metros sobre el nivel del mar, y no puede creer escuchar el sonido del agua que corre por caños dentro de las piedras, el sistema de drenaje (que dicen, fue el gran hallazgo que encontraron los incas para lograr tanta longevidad a una ciudad emplazada entre dos montañas, en una región sometida a terremotos...), la arquitectura que idearon con la superposicion de piedras encastradas de manera perfecta, sin ningún adhesivo entre cada una de ellas.. o vislumbrar lo que en su momento fueron carreteras para la comunicación del pueblo inca. Es fascinante y por algo, desde el 2007 es considerada una de las Siete Maravillas del Mundo. Pero más importantes que eso, era la propia experiencia que se alimentaba de todos los sentidos y de la pasión con la que Amoroso nos contaba los detalles de lo que él llamaba: "su casa".


Ya a eso de las 8 am, nos despedimos de Amoroso y todo el grupo en la Roca Sagrada, quienes habíamos convivido durante cuatro días. Ya cada uno era libre de investigar a su manera la Ciudad Inka.
Yo, tenía mi entrada para subir el Huaynapichu. La "montaña nueva", en quechua. Para subirla, necesitás sacar el ticket con al menos 2 semanas de antelación, ya que solamente pueden subir 400 personas por día (por la complejidad para subirla) en dos turnos de 200 personas.


Por suerte, mi turno era el de las 10 am, y para ese entonces ya las nubes comenzaban a despejarse. Por suerte también (para mí, no para los que la subieron a esa hora sin ver nada), hubo niebla hasta esa hora, así que no era tan consciente de todo lo que me esperaba aun por delante.

Creo que la subida fue de lo mejor de mi visita. La altura de la montaña es de 2667 msnm. La subida está constituída por piedras (muchas de ellas labradas de la misma montaña). Algunas más peligrosas que otras, pero con barandas de soga en las partes más dificiles. Es muy empinada, llegando a ascensos de casi 90º. Pero se puede. Intenten lo único que no se les rompa la mochila.. como me pasó a mí, teniendo que atarla con la campera y el poncho para que no se me cayera todo por el precipicio. Consejo para evitarlo: no ratoneen en sus mochilas. Esta vez, ir a Once no me vino bien.

A medida que la vas subiendo, te vas encontrando con algunos miradores para quedarte un rato, sacar fotos y recuperar energías para continuar subiendo. La vista es alucinante, lograndose ver desde una altura impresionante los restos arqueológicos de Machu Picchu y el río Urumbamba.

Desde el Huaynapichu
Debido a mi condición de viajera sola, y teniendo que pedir constantemente que me saquen una foto, conocí en la cima a un grupo de españoles, quienes se convirtieron en mis compañeros de recorrido cuesta abajo, y con quienes continuamos descubriendo el resto del día las maravillas de la ciudad inka.

Ya nos quedaban vestigios de nubes y el Sol (tan adorado por este pueblo ancestral) nos permitía ver los colores de Machu Picchu. Aprovechamos para descansar, continuar caminando por la ciudadela, ir al puente inca, dar de comer a las llamas que viven allí, y a eso de las 16.30 comenzar con el descenso nuevamente a Aguas Calientes (así es.. todavía las piernas tenían que responderme). Algunos de los chicos de España, que tenían el bus para volver hasta Aguas Calientes, se entusiasmaron con la idea de bajar caminando, así que me acompañaron por la bajada de los 1000 escalones, que por suerte se hicieron mucho más sencillos, luego de haber vivido la increíble experiencia de visitar Mapi (como le dicen los locales).

Amigos del Inka Jungle
Amigos españoles
En la bajada, también conocimos a una pareja de chilenos y un chico de Brasil, con quienes charlamos y luego, ya llegados a Aguas Calientes, fuimos a tomar algo a un bar, cansados, quemados, insolada en mi caso.. (SII ME PUSE PROTECTOR!!! (para quienes ya deben estar pensándolo.. pero estar arriba de las nubes y la transpiración obviamente merecían que me pusiera cada menos de dos horas algo que no hice.. y al estar nublado el Sol me jugó una mala pasada).

A las 21 partía el tren de regreso. El primer destino era Ollantaytambo. Todos los turistas (ya que los vagones se diferencian según locales y turistas - de ahí que salga tan caro el precio del tren para el extranjero) dormidos, bajamos en este otro pueblo incaico a los gritos de las mujeres que ofrecían buses o tenían ya carteles con tu nombre (como era mi caso ya que formaba parte del tour Inca Jungle que había contratado) y luego de ahí una combi nos llevaría de regreso a Cusco.

Con frío y un cansancio feliz, llegué a las 2 am al hostel en Cusco. Una ducha y a la cama.

Inka Jungle - Día 3: Camino a Aguas Calientes

Santa Teresa
Santa Teresa amaneció con lluvia, como ya nos había sucedido el día anterior. Desayunamos en el mismo lugar que la noche anterior, y luego era el momento de hacer Zip Line. Otra actividad que decidì no hacer porque pensaba quedarme recorriendo el pueblo y sacando fotos. Nada de eso pude hacer por la fuerte lluvia.







A pesar de que me molestó un poco que al final no hubiera un plan B para los que decidían no hacer la actividad OPCIONAL, me quedé tomando un café con Amoroso.
Amoroso nació en Cusco y tiene 40 años. Hace varios años que decidió convertirse en guía turístico de la Ciudad que tanto conoce, para mostrar y enseñar sobre la cultura de sus abuelos y bisabuelos.
Charlamos sobre la situación de Perú, los medios de comunicación y periodistas locales, la vida de los peruanos, particularmente los cusqueños.. en fin, fue una hora muy rica para conocer la percepción de un local que supo contarme muchas anècdotas de los diferentes temas de interés que tratamos en ese café.


Pasaron dos horas más y partimos todo el grupo en una combi hasta el comienzo de la Hidroeléctrica, donde tuvimos unas 3 horas de caminata hasta el pueblo de Aguas Calientes. Desde el camino, y esperando que las nubes se corrieran un poco, ya podíamos comenzar a visualizar la montaña Macchu Pichu y Huaynapichu, que subiríamos al día siguiente.
Ya estabamos cada vez más cerca...
Camino por la Hidroeléctrica
Hidroeléctrica


Aguas Calientes

 

jueves, 29 de agosto de 2013

Inka Jungle - Día 2

Amanecimos en el pueblo de Santa María a las 6.30 y una lluvia finita ya amenazaba con seguirnos durante todo el día de caminata.
En un estado total de negación con la posibilidad de que llueva durante mi estadía en Cusco (“no es temporada de lluvias ni de derrumbes, en qué buena fecha me voy!”) tuve que salir a comprar un poncho por 3 soles al mercado de enfrente antes de partir al trekking por las montañas.
Salimos luego del desayuno. Un grupo de 10 personas con ponchos de diferentes colores que marchábamos en fila hacia una subida por el cerro de unos 400 metros. No fue fácil. Amoroso nos hacía descansar cada unos 15 minutos, pero cada piedra que subíamos (con las mochilas que habíamos levado para el mini viaje) se hacía cada vez más alta.
Sin embargo, la vista que alcanzábamos del valle a medida que subíamos merecía que siguiéramos escalando. El río, las montañas, las nubes, nos hacían olvidar que veníamos caminando hacía ya 6 horas y que los mosquitos y la lluvia nos acompañaban.
Además, había algo muy placentero que nos esperaba al final de la caminata, ya en el pueblo de Santa María: los baños termales. A eso de las 17 llegamos a los “Hot Springs” (si algo tuve que hacer estos 4 días fue hablar y hablar en inglés) y nos metimos en unas piletas de agua caliente para relajar el cuerpo después de tanta actividad.
Luego de los baños aprovechamos para tomar algo (bah..el grupo.. en las termas los precios eran bastante más caros y como buena sudaka mochilera desistí..) y se nos sumó a la “familia” (tal como Amoroso denominaba el grupo) una pareja de alemanes que seguirían con nosotros rumbo a Macchu Pichu.
Por la tardecita fuimos hasta el hostal donde pasaríamos la noche, y luego fuimos a cenar a un lindo restaurant en el pueblo. Era nuestra única noche para poder quedarnos despiertos hasta un poco más tarde, pero en Santa María no habían bares abiertos a las 22 hs, por lo que nos quedamos tomando una cerveza en el restaurant.
A eso de las 23 regresamos al hostal que, tal como el anterior, no poseen agua caliente. Mis ganas de un poco de jabón fueron más fuertes y decidí congelarme un poco antes de irme a dormir para comenzar el nuevo día que nos llevaría hasta Aguas Calientes (irónico, no?).

Inka Jungle - Día 1

Y así empezó la travesía hasta Macchu Pichu.. Lo único que había reservado antes de salir de Buenos Aires fue el Inka Jungle. Un tour por 4 días que te permite experimentar el camino hasta la esperada Ciudad Inka con actividades de turismo aventura. Una forma de poner a prueba mi "estado físico"  luego de un año de running,
El 22 de agosto a las 6.30 am me pasaron a buscar por el hostel, y luego de hacer lo mismo con otras 10 personas, comenzamos la travesía.
El grupo estaba formado por tres alemanes, un escocés, una pareja de franceses, una chica de Nueva Zelanda y otro chico de EEUU.
Amoroso, nuestro guía, nos condujo a la primera actividad del día: un recorrido de 60 km en mountain bike. Hacía tiempo que no me subía a una bici (pensaba moverme por Baires en la de mi hermana cuando volví de Bahía pero al final nunca la llevé a arreglar) y jamás había andado en ruta por la montaña. alcanzando velocidades de 40 km/h.
Fue “pura adrenalina”, como lo describió Amoroso. Nos conducíamos en fila y debíamos tener cuidado con los camiones y autos que circulaban por la ruta, y con las curvas pronunciadas que se encontraban cada 400 metros.
Hubo pequeños accidentes, sí… dos de las chicas cayeron pero por suerte no fue màs que unos golpes y moretones.. (madre, podés respirar de alivio. No fui yo ;) )
Más allá de los anteojos que se empañaban, el frìo que golpeaba el pecho y la mano en el freno que no dejaba relajarme, pude disfrutar del paisaje y de las casi 3 horas de bicicleteada por la montaña. Alucinante.
Finalmente llegamos al esperado almuerzo en el pueblo de Santa María, donde comimos lo que seria el menú casi establecido de los próximos 3 días: sopa con papa y verduras, pollo con arroz y papas y limonada para beber.
Por la tarde y luego de dejar las cosas en el hostal, tocaba el turno del rafting, actividad opcional que la mayoría del grupo no decidimos hacer. Así que decidimos salir a hacer “sightseeing” por el pueblo de Santa María. Paseo que duró exactamente 15 minutos ya que no había más de 3 cuadras de radio por donde moverse.

Los representantes alemanes, haciendo honor a su bandera, sugirieron ir por unas cervezas y tomarlas en el hostal. Algo que todos aceptamos y desde luego hicimos, hasta que llegara la hora de la cena a las 19.30 hs.
El día siguiente nos esperaría con mucha actividad física por delante…

A las salineras de Maras

No sólo se trata de Machu Picchu… Cusco tiene un sinfín de monumentos, ruinas y lugares para visitar.
Con Fede x 2 y Dorothy, a quienes conocí en la Plaza de Armas luego de que me acerqué a pedirles unos mates, nos fuimos a visitar las Salineras de Maras.
Salimos desde Cusco hasta el pueblo de Maras, que se ubica a 48 km al noroeste. Hicimos una caminata de unas dos horas hasta llegar a la entrada de las salineras.
Las salinas de Maras son minas de sal, que se presentan como formas de terrazas. Las atraviesa un riachuelo que nutre de agua salada las pozas, y por efecto del fuerte sol, el agua se evapora haciendo que broten los cristales de sal gruesa.

Investigando un poco más, leí que luego de un mes la sal alcanza los 10 cm de altura, y tiene que cosecharse.
Las fotos reflejan un poco del paisaje que acompaña estas salinas, impresionantes por su forma y actividad económica que representa para las familias que las trabajan de manera comunal.


El retorno a Cusco fue de lo más bizarro. En un colectivo lleno de cholos y cholas que peleaban por conseguir asiento, jóvenes que ponían la música a todo lo que daba (entre ellas el hit del momento que puse en mi post anterior y podés escucharlo aquí), y una mujer que discutía con un señor que, al no conseguir asiento, decidió sentársele encima.

Wendy Sulca y la Tigresa del Oriente, un poroto...

No me creen? Miren acá

"Ombligo de la Tierra"



La Plaza de las Armas hoy, con cusqueños que paran para descansar un rato y otros que aprovechan a vender a los cientos de turistas que se detienen a apreciar los monumentos históricos y religiosos que abrigan los bancos y la fuente de la plaza.
La misma que hace mas de 500 años los incas llamaron “Plaza del Guerrero” y que utilizaron para dividir administrativamente los lìmites de las cuatro regiones del imperio incaico. 
Aunque seguramente no gozaban de los bares con música electrónica, ni de las cusqueñas que persiguen a todo aquel que pasa por sus equinas ofreciendo masajes (o mejor dicho, “masash”). Les decís que no y mirás al frente, y descubrís las montañas que se levantan al fondo de cada una de las coordenadas de esta ciudad que por algo es el principal destino turístico de Perú.
De las mismas esquinas se abren calles estrechas que suben y bajan a autos (en su mayoría taxis) acompañados del ruido de sus bocinas que no dejan de sonar, aun no se entiende por qué, pero que ya forman parte del escenario natural…
Primeras impresiones de una turista que pisa Cusco para comenzar a descubrir el enorme legado de lo que se considera la “capital histórica de Perú” y como también suelen denominarla: la “Roma de América”.