viernes, 4 de octubre de 2013

Paracas e Islas Ballestas

Ya al día siguiente seguimos viaje. Próximo destino: Paracas.
Nos fuimos de Huacachina a Ica, donde pensábamos recorrer un poco y degustar los vinos, que son muy conocidos. Pero ese día había un paro nacional de la CGTP (sindicato de trabajadores de Perú), así que las tiendas estaban cerradas, y las calles con manifestantes. El mediodía de Ica era un poco apabullante, así que nos fuimos directo a comprar el pasaje para marchar al nuevo destino.

Al otro día, madrugamos para salir para las islas. Hicimos un viaje en lancha de una media hora, en el cual ya podíamos anticiparnos a lo que estaríamos por encontrar: delfines y gaviotas que pudimos ver desde la lancha. Paramos en el tan famoso candelabro, que está dibujado sobre la arena y que no se conoce con certeza cómo fue creado y con qué objetivo, pero que guarda gran similitud con las famosas líneas de Nazca.
Teníamos que ir para Pisco, ciudad que lleva el nombre del famoso aguardiente peruano, de ahí tomarnos una combi hasta la entrada de Paracas, y de allí un taxi que nos acercara al centro.
Así hicimos y llegamos a eso de las 18. No hicimos más que bajar, que varias personas se nos acercaron, para ofrecernos hospedaje o la excursión a islas ballestas.
Salimos a recorrer algunos hostales, y nos quedamos en el Paracas Backpackers House. Un muy buen hostel con cocina, habitaciones privadas o compartidas, etc. Pero lo mejor, su dueño: Alberto, quien atiende muy cordialmente y da las mejores recomendaciones.

Dejamos las mochilas que nos había acompañado todo el día en las espaldas y fuimos derecho para el mar. Miento, hicimos una parada antes... a buscar la cerveza. El atardecer sobre el pacífico nos ofrecía un excelente momento que debíamos compartir con una cusqueña ;)
Paseamos un poco, y volvimos al hostel para bañarnos y salir a comer. Nos dimos un gustito y fuimos a comer pescado, en unos restaurantes que ofrecen menúes económicos.

Islas Ballestas
Las islas fueron impresionantes, miles y miles de animales marinos, entre los que se encontraban lobos marinos, pingüinos y aves guaneras.
Un espectáculo de la fauna marina en todo su esplendor. Muy recomendado.

El paseo duró unas dos horas. Al regreso, nos esperaba una degustación gratis de Pisco Sour, debido al Día Internacional del Turista que se festejaba ese día, y que se celebró también con un show de danzas típicas.

Con Marion y Carlos, amigo de Bogotá que conocimos en Huacachina y encontramos en Paracas
Nos compramos unas verduras en el mercado y salimos a caminar por la playa. Llegamos a una zona de casas muy coquetas y resorts muy lujosos, que nada tenían que ver con el centro de Paracas, donde estábamos hospedadas. Música internacional de fondo sonaba desde los parlantes, y enormes jardines con piscina se abrián de frente al mar.
Encontramos un excelente lugar con sillones frente al mar, que correspondía a uno de estos hoteles, pero que no tenía ninguna persona de seguridad, así que nos mandamos ahí para almorzar y recostarnos un rato. Free Service =)
Después de la linda caminata y estancia en el hotel, volvimos para buscar nuestras mochilas y salir de los lindos pueblos para adentrarnos en la gran capital limeña...

jueves, 3 de octubre de 2013

Cuando pase el temblor

Viajamos unas 10 horas de Arequipa a Ica. El micro muy lindo, pero la ruta muy sinuosa así que lo padecí un poco. Pero nada grave. La cena que servían y no comí por el malestar sirvió como almuerzo del día siguiente =)
Llegamos a Ica a las 6am y de ahí nos fuimos directamente para Huacachina, que es literalmente un oasis en el desierto. Minúsculo con una laguna muy linda, pero super turístico. Sólo hostels que no bajan de los 20 soles y restaurantes. Para pasar una noche estaba bien.
Laguna
Buscamos hospedaje y finalmente optamos por el Bananas, que tenía muy buena onda, típica de hostel playero, con una linda pileta para pasar la tarde antes de ir por la excursión en los boogies y probar el sandboarding.
Bananas Hostel
Estábamos disfrutando la vida, escuchando garota de Ipanema, cuando a eso de las 12 empezó a temblar el piso y el agua se movía de un lado para el otro de la piscina. No fue fuerte, y no habrá durado más de 10 segundos, pero parecieron 10 minutos en los que no sabíamos cómo iba a seguir el pequeño susto.
Por suerte, no se sintió más que eso en Ica. Aunque en otras zonas cerca de Arequipa sí hubo mayores problemas y el epicentro alcanzó los 6.8 grado. La gente del sur quedó muy asustada por el último terremoto en 2007, en el cual murió mucha gente y hubo varios desastres.
Estuvimos sin electricidad unas horas, pero luego volvió y todo parecía haber vuelto a la normalidad.
A las 16 salimos en los super boogies hasta las dunas. El paisaje increíble, y la experiencia parecida a la de Jericoacoara en Brasil, cuando viajamos con Agos y Meli. Aunque el boogie allá eran tipo autos, acá más bien colectivos boogies ;)
Foto en boogie sacada desde el cel
La primera deslizada con la tabla, obviamente la hice acostada. Y en las siguientes me hice la "sandboarder" (no sé si estoy inventando un término). Así caía a la arena a los 5 segundos. Fue divertido y volví con más arena encima que habilidades para este deporte. Pero contenta de haberlo intentando.
Por cuidar en extremo mi cámara, preferí no llevarla a las dunas así que no podrán deleitarse con mis poses en la tabla. Por ahora, Marion sí sacó así que prometo no defraudarlos con el momento de risa...

Sin más bolivianos, a Perú nomás



Me quedaron algunas cosillas pendientes, como ir a la Isla de la Luna (que justo estaba en 21 de septiembre y había una fiesta especial) y hospedarme en la parte norte, pero bueno... todo pasa por algo y tuve que volver para Copacabana.
Saqué un boleto para Arequipa y salí por la tarde. De vuelta, cruzar la frontera. Iba con la idea de renovar mi estadía por 90 días más (just in case) pero mi pasaporte ya está escrachado con mi exceso de permanencia la vez anterior, y no me querían dar más de 30 días... le negocié 60, para sumar en total 90 (lo que tenemos permitido los argentinos) y pasé...
En el bus conocí a Marion, una suiza de 26 años, muy buena onda y que en 3 semanas de viaje por Sudamérica se viene defendiendo muy bien con el español. Íbamos para el mismo lugar así que cuando llegamos a Arequipa nos hospedamos juntas (llegamos sábado a la noche y había habido una convención de minería en la ciudad, por lo que fue dificil encontrar algo pero terminamos en un hospedaje lindo y económico, aunque sin tarjeta de crédito), algo que haríamos luego por unos 10 días en el que estuvimos viajando por Huaccachina, Paracas y unos días de Lima.
Monasterio Santa Catalina
Aprovechamos para conocer la ciudad, puente Bolognesi, Plaza de Armas, el mercado San Camilo. Turisteamos con una amiga de ella de Suiza que está trabajando en Arequipa, junto con dos franceses (Imagínense cuatro personas de habla francesa y yo... terminé de constatar que no tengo facilidad para aprender fácilmente idioma.. jaja).
La segunda noche la pasamos en otro hotel porque yo tenía que ir en busca de uno que aceptara tarjeta. Entramos de caraduras en un hotel sólo para averiguar el precio (85 soles la habitación para dos). Pero a la dueña del Arequipa Inn, que había estudiado medicina en La Plata  y tenía un cariño especial por Argentina, le caímos bien y nos lo dejó a 30 soles cada una (no conseguíamos nada por menos de 25) en una habitación de un hotel con baño privado, toallas ¡!, desayuno continental.. en fin, un lujo para un mochilero.
Coincidimos con un recital de Hip Hop en la plaza, hicimos también un free tour por Arequipa, para conocer más acerca de su historia y fuimos al Monasterio Santa Catalina, un convento de monjas que actualmente sigue funcionando, y que es literalmente una ciudad dentro de otra, con calles internas estilo andaluz y llamativos colores.
Montaña Misti
Por la noche fuimos a degustar unos Pisco Sour (en el Pirwa Cusco son mejores!) y terminamos yendo con Marion y unos amigos peruanos, Mois y Jesús (en serio el nombre de la dupla) a bailar salsa en una disco bieeen local.
Yo sin muy bien para dónde seguir, finalmente la seguí a Marion que me convenció de probar el sandboard en la laguna de Huacchachina... Así que sacamos boleto para Ica, y hacia allá fuimos.


Isla del Sol

Hacía 4 años que no iba a Bolivia. La última vez (y única) fue en 2009, cuando nos fuimos de "mochichetas" con Clari, Palo y Mica para el norte y terminamos en el grandioso Salar de Uyuni.
Algo me habían hablado de la Isla más algunas fotos que vi de amigos que estuvieron allá. Pero no iba con tanta idea de qué iba a encontrar, más allá de un viaje en barco para llegar.
Decidí no pasar la noche en Copacabana y me saqué un boleto directo para la Isla. Lado Sur. Lo que considero la "macana" del viaje. Porque si bien no pagué caro por mi hospedaje (negocié con la mamita a unos 18 bolivianos por día), el lado norte mola mucho más, como diría un español.
Llegando a la Parte Sur
Pero todo pasa por algo, y en el lado sur conocí a un grupo de amigos italianos muy buena onda con quienes subí al mirador el primer día y luego fuimos a tomar una birra durante el espectacular atardecer en la isla.

La noche es aun mejor. No hay ningún movimiento ni ruidos. Sólo los animales y algún que otro paso de alguien del pueblo que camina. Sólo la luna (que durante mis días estuvo bieeen llena y amarilla) y las estrellas (sin ánimos de armar una frase romántica) iluminan la isla.

Al otro día emprendí la caminata hacia la parte Norte. Lo que llama la atención es un especie de peaje que te encuentra cuando vas de camino. Un lugareño me frenó y me dijo que valía 15 bolivianos pasar para el otro lado de la isla.
Unos argentinos en Cusco me habían alertado de esta situación, y me dijeron que ni se me ocurra pagarlos ya que se podía arreglar por menos. Eso hice, y charlando con el señor que cobraba por el ticket, acordé que le daría 5 bolivianos cuando regresara de vuelta para la parte Sur. Él me indicó el camino que debía seguir para no volver a ser interceptada por el control de boleto, y emprendí mi caminata hasta la parte Norte.

Fueron unas lindas dos horas, en las que caminé por las casas de las comunidades aborígenes que viven en la Isla y realizan agricultura, turismo, artesanías.
En el camino, conocí a un venezolano con su guía, con quienes fuimos charlando y caminando hasta llegar a Challampapa, la parte norte.

Mucho más pintoresca, tranquila, con playa, gente bohemia acampando, precios más baratos es la parte norte. No entendía qué hacía del otro lado y me dieron ganas de mudarme para allá. Hablando con unos chicos que conocí, quedé en que al otro día iría. Lamentablemente, los 20 dólares que había cambiado en Desaguadero no pude hacerlos durar mucho más en este lugar tan turísticos y sin tarjeta de crédito, y cuando regresé a la parte sur, caí en la cuenta que sólo me quedaban 25 bolivianos. Es decir, para la lancha de regreso a Copacabana.

Mi último día en la Isla del Sol culminó entonces con el regreso (otras dos horas) hasta la parte sur, en companía de los italianos a quienes me encontré en Challampapa, los 5 bolivianos que le había prometido al señor del peaje ("si eres honrada, volverás por este camino y me darás los 5 bolivianos", me había dicho), otra cerveza para brindar por el retorno y té post cena con los simpáticos milaneses.

Al otro día a la mañana, ya de vuelta para Copacabana.


"El viento viene, el viento se va... por la frontera"

Uff.. tengo que hablar sobre los últimos 20 días de viaje... que fueron bastante ajetreados. Sobretodo porque anduve en más de 5 lugares.. Pero esto de no contar con pc propia hace que haya tenido que demorar en mis apariciones bloggeras. No se preocupen.. vuelvo con algunas anécdotas más para todos los fans que me extrañaban.
Finalmente estuve un mes exacto en Cusco. Me quedé hasta el 19 de septiembre, que era el tope máximo que tenía para poder estar en Perú...
Seguí recorriendo el valle sagrado, vi danzas típicas de Perú, caminé por sus calles, continué trabajando en el Pirwa, trabajando a modo freelance también para una agencia española (Gracias Lu y José Ramón!), salí de noche después del laburo, tomé mucho te vikingo (bebida alcoholica caliente), me enfermé, me recuperé, y estuve para el cumple de Dorothy, cn festejo incluído en mi última noche en la fantástica ciudad cusqueña que tuve oportunidad de conocer a fondo, pero no lo suficiente como para pensarme de vuelta en otro momento.
Pero..por qué era el tope máximo de estadía en Cusco?De gila, cuando llegué a Lima desde Bs As, dije que me quedaba por un mes... y eso fue lo que me marcaron en mi pasaporte...una boluda, porque tenía hasta 90 días para quedarme.. pero no lo sabía, y por miedo a que me interroguen, viéndome sola y en plan mochilera, le dije que me quedaba por ese tiempo nomás.
Si te quedas más de lo establecido, te cobran 1 dólar por día como penalización. Así que tenía dos opciones: o iba a Lima y pedía una prórroga (30 días) en la embajada o cruzaba la frontera y volvía a renovar mi estadía.
No saqué fotos en este tramo... así que robo una de internet, igual pero con lluvia.
Opté por la segunda y me bajé para Bolivia. Destino: Copacabana, a unas 9 horas en bus. Copacabana limita con Puno, y cuenta con el fantástico Lago Titicaca, el más alto del mundo, que comparten Bolivia y Perú.
No quiero embolarlos mucho con el tema, pero la realidad es que en la frontera me hicieron bardo. Para legar alli yo había tenido que tomar dos buses. Uno desde Cusco hasta Puno, y el segundo desde Puno hasta Copacabana. El bus espera a que los pasajeros hagan migraciones en Desaguadero , y luego sigue para la ciudad. Eran las 6 am y habíamos llegado a la frontera. Hacía frío y llovía bastante. Pero bajamos para hacer el tramite que duraría unos 15 minutos. Cuando me atiende el oficial, me dice que estaba excedida en tiempo. Yo no entendía nada. Estaba cruzando un mes exacto después de mi primer ingreso a Peru. Pero lamentablemente (y yo no me di cuenta) era que agosto tenía 31 días. Por lo tanto, sí... estaba excedida por un fucking día...
Obviamente que el problema no era pagar el dólar de multa (intenté zafar pero me tocó un oficial muy "serio", como me dijeron unas mujeres al contarles lo que me habían dicho). Sino que el pago no se hacía allí sino en el pueblo aledaño. Por lo que tuve que dejar el bus en el que estaba. Agarrar la mochila, y salir en busca de algún bus que viajara hasta allá. Además, tenía que sacar unas fotocopias... en fin, todo el trajín me costó más que la multa.. Tardé unos 45 minutos, había perdido el bus, tenía que tomar otro y llegar a Copacabana. Tenía la cabeza en cualquier lado, y cambié unos lindos 20 dólares solamente en busca de 132 bolivianos, que yo pensaba que me eran suficientes para unos 4 días en el país de Evo.
Crucé la frontera caminando y me subí a uno de los buses que me llevaban al centro. Y en el medio del viaje me doy cuenta que había olvidado en el otro bus mi "brand new" bolsa de dormir sin estrenar que había llevado conmigo por si hacía frío durante el viaje, como bien suele pasar....
Con más bronca todavía, digamos que mi baada a Bolivia no fue de lo mejor. La bolsa de dormir me iba a servir para contados casos en mi viaje (ya que no voy con carpa), y sabía que la Isla del Sol, a donde iba a pasar la noche, era uno de esos lugares donde SÍ la iba a necesitar.
Por suerte, el destino me dio una caricia y en la plaza me encuentro a dos argentinas que habían compartido conmigo ese bus. Les conté lo que me había pasado y me dijeron que me apurara porque aun no había salido de Copacabana. Así que fui corriendo con la mochila hasta la oficina de la empresa, y pude dar con mi abrigada bolsa que bien me serviría los dos días siguientes. Ahora sí, empezaba a disfrutar mi llegada a Bolivia.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Sexywomen de paseo

Luego de la salida de la noche anterior, hubo que tomar fuerzas y levantarse temprano. Un nuevo recorrido por los hermosos sitios cusqueños nos esperaba: Sacqsaywaman, Qenqo, Puka Pukara y Tambomachay.

Fuimos con mi tocaya argentina Gi y Lía (divinas platenses que conocí en el hostel) rumbo al primer destino, Saqsaywamán.

Una "linda" caminata de 2km (ya no pongo más que fue cansadora porque no quiero quedar quejosa.. pero creo que nunca me logré recuperar de Mapi) nos llevó hasta la entrada del sitio, en el que luego debíamos seguir subiendo. 

Caranchos de tours
Así denominamos nuestra visita a Sacsaywamán (a quienes los gringos denomina Sexywomen). Como fuimos por nuestra cuenta, íbamos colándonos en cuanto tour en inglés o español se aparecía para poder conocer la historia y arquitectura del lugar, entender dónde estaba el Puma que formaban las piedras, y cuál era la piedra de 12 ángulos.

El nombre viene del quechua y significa: "lugar de donde se sacía el halcón". Se comenzó a construir durante el gobierno de Pachacútec, en el siglo XV; sin embargo, fue Huayna Cápac quien le dio el toque final en el siglo XVI. Es la mayor obra arquitectónica que realizaron los incas.

Para levantar la fortaleza los gobernantes incas necesitaron más de 70 años y la fuerza de 20 mil hombres para sacar piedras de las canteras, transportarlas y colocarlas una tras otra de manera tan precisa, que a la fecha no puede ingresar ni la punta de un alfiler.
 


Mística en Qenqo
Luego de tomarnos unos renovadores mates en la colina del Inka, partimos para Qenqo, que quedaba a 15 minutos caminando.
Allí, conocimos a un grupo de colombianas y peruanas. Una de ellas nos contó que ya había ido hacía unos años, con un chamán que le dijo que sólo una vez pasara por el sitio sagrado que se encuentra en el lugar. Es tal la energía, que hay que entrar y pedir tus deseos con las manos levantadas. Cuando salís, te llevás la energía positiva y por ese motivo no debés volver a pasar por allí. Ella esperaba a sus amigas afuera por tal razón, y porque lo que había pedido se le había cumplido.
Las piedras frías, el ambiente oscuro y el silencio que nos alimentaba hicieron de nuestra estadía un momento especial.
Tambomachay y Puka Pukara

Luego de una sorprendente visita por Qenqo, nos tomamos una combi que nos llevaba hasta Tambomachay. Tambomachay es un lindo sitio que solía ser un destino de vacaciones de los incas. De ahí su nombre, que significa "lugar de descanso" en quechua.
Este sitio fue destinado también al culto al agua. Un vendedor de tapices nos dijo que nos mojáramos la cara con el agua que salía de las piedras, que íbamos a sentirla mucho más suave y tersa. No sé si fue por el protector solar que tenía encima, pero realmente se sintió así.

Finalmente, cruzamos a Puka Pukara, otra muestra de arquitectura militar que además funcionó como centro administrativo. Con simpáticas llamas que circulan por allí, recorrimos el lugar y terminamos la tarde con otros exquisitos mates arriba de la piedra.
Y volvimos para Cusco nomás, que a las 18 tocaba entrar a trabajar al bar.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Moray

Me esperaba un nuevo día de visitas arqueológicas. Esta vez: Moray.
Decidí no hacerlo por tour como el anterior, que si bien me vino bien porque las distancias eran alejadas y te llevaban, me hubiese quedado mucho más tiempo en Pisaq de lo que realmente estuvimos.
Por eso,esta vez averigüé cómo llegar por mi cuenta. Era el mismo camino que habíamos hecho a las salineras de Maras, sólo que esta vez no podía seguir a pie ya que Moray quedaba a otros 7km.
Tardé una hora y media entre que salí del hostel y llegué a la ramal de Maras. Como siempre, me desorienté un poco para encontrar los buses, y además, los buses no salen hasta que no lo llenen de pasajeros.
Llegué a la ramal y la única opción si no se quiere ir caminando es tomar uno de los taxis que con tantas ganas esperan la llegada de pasajeros. Estaba sola, por lo que sabía que no iba  poder pelear el precio. El taxista me pidió 15 soles por ir hasta allá. A lo que le contesté que no y que pensaba esperar a que llegara más gente para compartirlo.

Intentando convencerme y diciendome que no mucha gente estaba bajando en la ramal, pasé los siguientes 10 minutos charlando con el taxista que estaba impaciente por concretar su viaje.
En eso, se bajaron dos turistas (con muuucha cara de turistas, tanto que el bus que las trajo les cobró un sol más a cada una por el tramo Cusco - Maras. Averiguar cuánto sale algo con anticipación está en el ADN sudaméricano) y preguntaron para hacer el viaje Maras-Moray. El mismo taxista que estaba hablando conmigo les contestó que salía 60 soles ir a los dos destinos y volver a la ramal. CARISIMO. Las mujeres primero dijeron que sí, y luego le "regatearon": CINCUENTA, le dijeron en un intentento de español. "Cincuenta y cinco", ofertó el taxista sin titubear, y las turistas de Estonia aceptaron sin más preámbulo.
A eso, se acercó hacia mí, que estaba esperando y me tanteó con "te llevo hasta Moray por 12 soles". Se imaginarán mi reacción... ni loca pensaba pagarle 3 soles menos cuando estabamos compartiendo el taxi 3 personas y encima, "escuché lo que les estás cobrando. Tenés el taxi vendido, no me jodas. Te doy 5 soles que es lo que me dijeron que salía compartir el taxi".
"Ok. Calladita", fue la respuesta del amigo. Y me subí adelante, fui charlando con las mujeres pero cumpliendo con mi palabra al tachero.



Así llegué a Moray, uno de los lugares que más me gustó y donde percibí una muy linda energía. Es famoso por el anfiteatro hundido, formado por cuatro andenes circulares que parecen desaparecer en el interior de la puna, a manera de un cráter artificial. Al parecer, el lugar constituía un centro de investigación agrícola inca dedicado a la experimentación de cultivos en torno a los diferentes niveles altitudinales de sus parcelas (algunas a más de 100 m de profundidad). Las andenerías, construidas sobre muros de contención rellenados con tierra fértil y regados mediante complejos sistemas de irrigación, permitían cultivar más de 250 especies vegetales..
La disposición de sus andenes produce un gradiente de microclimas teniendo el centro de los andenes circulares concéntricos una temperatura más alta y reduciéndose gradualmente hacia el exterior a temperaturas más bajas, pudiendo de esta forma simular hasta 20 diferentes tipos de microclimas.

En Moray conocí a un grupo de norteamericanos de un centro espiritual de Nueva York, que estaban de viaje por Cusco, hospedándose en un Centro Espiritual en Urubamba.
Me quedé charlando con su líder, quien había decidido no bajar a los andenes circulares ya que era como su 25ª vez que venía para Perú, y me ofreció llevarme hasta Urubamba en la mini van que el grupo había alquilado, donde luego podría tomar el bus de retorno a Cusco.
Desde la van de mis amigos newyorkinos

Regresamos por otra carretera de la montaña, con un paisaje impresionante, y entramos a Urubamba donde pude conocer la fachada del hermoso lugar donde se estaban hospedando.

El conductor de la van me llevó hasta el centro de Urubamba y de ahí regresé a Cusco.

Y por la noche, fuimos con Dorothy, una amiga canadiense de ella, Gi y Lía (argentinas de La Plata que llegaron al hostel) a una reunión que organizan todos los miércoles la gente de Couchsurfing. Para quienes no conoce, CS es una comunidad virtual que permite hospedarte en casa de gente o alojar a viajeros en tu casa. Algo que hice cuando estuve en España y que haré ya cuando llegue para Lima.
Noche divertida con un poco de Fernet y discoteca (El Templo). No hay fotos, jaja.