El miércoles mejoró así que salí del estado de ermitaña y salí para las afueras del centro de Cusco. Caminé varias cuadras y dí con una feria en el barrio de Wanchaq. Solamente con gente local, la feria ofrecía juegos para los chicos, tiendas de comidas y stands de libros, ropa, dulces, bebidas...
En la feria conocí a un limeño (limado no, limeño) de unos 50 y picos años, Ruy, con quien me quedé charlando y resultó tener una historia de vida fascinante y llena de adrenalina. Pelo largo con canas y ojos azules, de madre peruana y padre ruso, actualmente vive en Cochabamba, Bolivia. Fue guía de turismo -habla 5 idiomas-, trabajó en una empresa aérea pero hace ya varios años encontró una actividad que le apasiona y le permite ganar dinero. Es apostador en los estadios de fútbol de Cochabamba.
¿Cómo que sos apostador? - le pregunté.
- Yo anticipo el resultado del partido que se va a jugar, y lo escribo en un cartel. Recorro las tribunas y apuesto ese resultado a los hinchas. La apuesta mínima es de 5 bolivianos.
Según Ruy, es el "único" apostador del mundo, prestigio que le otorgó el mismísimo Bilardo una vez que, como entrenador de la Selección Argentina, fue a Bolivia a jugar un partido. "Y es porque es una actividad muy compleja y arriesgada", asegura. Con este trabajo ha perdido muchísimo dinero, pero como él bien reconoce, es más lo que gana y que le permite continuar con su vida sin itinerario.
Me dijo que lo han entrevistado muchas veces por esta actividad, apareciendo en medios de comunicación diversos de Bolivia. Y lo comprobé, al googlearlo apareció su nombre y algún reportaje que le han hecho.
Pero además de las apuestas, Ruy es muy espiritual y romántico. Gran seguidor de Osho, hace varios años da charlas sobre espiritualidad y enseñanzas de vida en escuelas, universidades y hasta colectivos. Con estas acciones, buscar "cambiar" el mundo, enseñando a la gente a ser feliz y a encontrar las verdaderas satisfacciones en la vida. "Estuve recorriendo varios lugares de Bolivia y Perú pero mi proyecto es aún más ambicioso. Es internacional. Y para eso necesito una socia que tenga mi misma sensibilidad y con la que pueda organizar estas conferencias".
Ruy me ofreció comenzar con este emprendimiento "sin fronteras" alrededor del mundo, asegurando que era "la persona indicada". Se imaginarán cuál fue mi respuesta, pero le prometí que hablaría sobre su historia y lo contactaría en caso de que encontrara a alguien que tenga realmente interés y deseos de comenzar esa ambiciosa y espiritual travesía.
Lamentablemente no tengo una foto de él, se las debo..

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