Amanecimos en el pueblo de Santa María a las 6.30 y una lluvia finita ya amenazaba con seguirnos durante todo el día de caminata.
En un estado total de negación con la posibilidad de que llueva durante mi estadía en Cusco (“no es temporada de lluvias ni de derrumbes, en qué buena fecha me voy!”) tuve que salir a comprar un poncho por 3 soles al mercado de enfrente antes de partir al trekking por las montañas.
Salimos luego del desayuno. Un grupo de 10 personas con ponchos de diferentes colores que marchábamos en fila hacia una subida por el cerro de unos 400 metros. No fue fácil. Amoroso nos hacía descansar cada unos 15 minutos, pero cada piedra que subíamos (con las mochilas que habíamos levado para el mini viaje) se hacía cada vez más alta.
Sin embargo, la vista que alcanzábamos del valle a medida que subíamos merecía que siguiéramos escalando. El río, las montañas, las nubes, nos hacían olvidar que veníamos caminando hacía ya 6 horas y que los mosquitos y la lluvia nos acompañaban.
Además, había algo muy placentero que nos esperaba al final de la caminata, ya en el pueblo de Santa María: los baños termales. A eso de las 17 llegamos a los “Hot Springs” (si algo tuve que hacer estos 4 días fue hablar y hablar en inglés) y nos metimos en unas piletas de agua caliente para relajar el cuerpo después de tanta actividad.
Luego de los baños aprovechamos para tomar algo (bah..el grupo.. en las termas los precios eran bastante más caros y como buena sudaka mochilera desistí..) y se nos sumó a la “familia” (tal como Amoroso denominaba el grupo) una pareja de alemanes que seguirían con nosotros rumbo a Macchu Pichu.
Por la tardecita fuimos hasta el hostal donde pasaríamos la noche, y luego fuimos a cenar a un lindo restaurant en el pueblo. Era nuestra única noche para poder quedarnos despiertos hasta un poco más tarde, pero en Santa María no habían bares abiertos a las 22 hs, por lo que nos quedamos tomando una cerveza en el restaurant.
A eso de las 23 regresamos al hostal que, tal como el anterior, no poseen agua caliente. Mis ganas de un poco de jabón fueron más fuertes y decidí congelarme un poco antes de irme a dormir para comenzar el nuevo día que nos llevaría hasta Aguas Calientes (irónico, no?).
Aguas Calientes es muy lindo! Las callecitas cuesta arriba, pero hermoso! Buen viaje locaaaa.
ResponderEliminarDana.