Con Fede x 2 y Dorothy, a quienes conocí en la Plaza de Armas luego de que me acerqué a pedirles unos mates, nos fuimos a visitar las Salineras de Maras.
Salimos desde Cusco hasta el pueblo de Maras, que se ubica a 48 km al noroeste. Hicimos una caminata de unas dos horas hasta llegar a la entrada de las salineras.
Las salinas de Maras son minas de sal, que se presentan como formas de terrazas. Las atraviesa un riachuelo que nutre de agua salada las pozas, y por efecto del fuerte sol, el agua se evapora haciendo que broten los cristales de sal gruesa.
Las fotos reflejan un poco del paisaje que acompaña estas salinas, impresionantes por su forma y actividad económica que representa para las familias que las trabajan de manera comunal.
El retorno a Cusco fue de lo más bizarro. En un colectivo lleno de cholos y cholas que peleaban por conseguir asiento, jóvenes que ponían la música a todo lo que daba (entre ellas el hit del momento que puse en mi post anterior y podés escucharlo aquí), y una mujer que discutía con un señor que, al no conseguir asiento, decidió sentársele encima.
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